La Bestia del Este y La Bella de la Orden:Manual de un Matrimonio ¿Arreglado?

Het
PG-13
Finalizada
1
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136 páginas, 56.091 palabras, 14 capítulos
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Prometi estar contigo

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Komui sale finalmente de su escondite bajo el escritorio,y es evidente que ha perdido por completo el poco juicio que le quedaba tras una noche de insomnio y pánico fraternal.Está radiante,poseído por una euforia maníaca.Comienza a bailar una conga solitaria y errática alrededor de su despacho,lanzando informes clasificados,expedientes de misiones y facturas de café al aire como si fueran pétalos de rosa en una boda que,según su retorcida lógica,acaba de ser cancelada por intervención divina. Su risa, aguda, desquiciada y carente de cualquier filtro profesional, rebota en las paredes de piedra de la oficina, solapándose con el sonido de los papeles cayendo como nieve sobre el suelo alfombrado. -¡Justicia divina!-canta a pleno pulmón,ignorando el desastre burocrático que está creando a su paso -¡Fue un error gramatical! ¡Una bendita confusión de kanjis! ¡La pureza de mi bella hermana está a salvo de las garras de este casanova asiatico! Se detiene un segundo frente a un Kanda que parece estar a punto de sufrir una combustión espontánea,y lo señala con un dedo tembloroso de júbilo -¡Kanda,ya puedes retirarte a Asia y buscarte una "Mejor Amiga" allá! ¡O mejor aún! ¡Te denunciaré ante el Vaticano por fraude de género! ¡Irás a la cárcel de los exorcistas! ¡Es el fin de tu reinado de terror matrimonial! -¡Te mataré,Komui!-ruge Kanda,avergonzado El filo de su voz es tan real,tan cargado de una intención asesina,que el aire de la habitación parece bajar varios grados de golpe.La mano de Kanda se cierra sobre la empuñadura de Mugen con una fuerza que hace crujir el cuero Komui tropieza con el borde de su propia alfombra ante el estallido,pero ni siquiera el miedo a una muerte inminente por decapitación logra borrarle la sonrisa de idiota.Se siente invencible;ha encontrado el vacío legal perfecto para proteger a su bella hermana Kanda baja la vista hacia los papeles de anulación que reposan sobre el escritorio,justo al lado de donde la tinta de su firma todavía emite un brillo húmedo y oscuro.El trazo de su nombre parece burlarse de él,retorciéndose sobre el papel como una serpiente que le recuerda su propia insensatez:hace apenas unos minutos,estaba dispuesto a sacrificar su honor,su futuro y su paz por un malentendido nacido de una travesura infantil. La humillación le quema la garganta como si hubiera tragado brasas,un ardor corrosivo que amenaza con despojarlo de su última pizca de autocontrol.Sin embargo,su orgullo toma el mando de forma implacable. -Tiene razón-suelta Kanda Se gira bruscamente hacia la puerta,evitando mirar a Lenalee a los ojos.No puede permitirse ver el rastro de la risa o la compasión en su rostro;cualquier contacto visual en este momento sería el golpe de gracia para su dignidad -Fue una estupidez de principio a fin-continúa,y su voz recupera esa cadencia de piedra triturada -No voy a atarte a un matrimonio basado en que una niña no sabía leer kanjis complicados.No soy tan patético como para reclamar un derecho que nació de un error La decisión está tomada con la misma frialdad con la que traza una ruta de asalto:si el vínculo que lo trajo a Londres se basaba en una mentira infantil,no tiene sentido seguir fingiendo que ese pedazo de papel tiene valor alguno -Me largo-sentencia,su voz recuperando esa frialdad cortante -Olvida que vine Da un paso decidido hacia la salida,con la mano enguantada ya rozando el pomo de la puerta.Siente un peso extraño y asfixiante justo en el centro del pecho,un nudo que ninguna técnica de respiración puede deshacer.Se repite a sí mismo,como un mantra de acero,que esto es lo correcto:él no es un monstruo ni un tirano para obligarla a cumplir un destino nacido de un error infantil Sin embargo,la realidad lo golpea con la frialdad de una hoja desenvainada.La idea de regresar a la soledad estéril y monocromática de la Rama Asiática,sabiendo ahora con total certeza que ella está aquí,que es real y que lo recuerda,se siente como una sentencia de muerte en vida. RIIIIIIP El sonido es seco y violento.Cruje en el aire de la oficina como si hubiera cortado la atmósfera misma,deteniendo el tiempo.Kanda se frena,con los músculos en tensión,como si ese ruido hubiera sido el impacto de un proyectil en su espalda. Komui se queda petrificado a mitad de un paso de su conga triunfal.Con una pierna aún en el aire y la sonrisa congelándose en una mueca grotesca,el Supervisor parece una marioneta a la que le han cortado los hilos de golpe Lenalee está de pie junto al escritorio.Su respiración es un jadeo agitado y su mirada violeta,antes nublada por la duda,ahora arde con una determinación que hace palidecer la luz del amanecer londinense.En sus manos sostiene los documentos de anulación que Kanda acababa de firmar con tanta amargura No hay duda en sus dedos.Con un movimiento frenético y decidido,parte los documentos en dos pedazos exactos.Luego en cuatro.Luego en ocho.Continúa hasta que solo quedan jirones de tinta,papel y voluntad desperdigados sobre la alfombra,como nieve sucia que ya no tiene poder sobre ellos -¿Lenalee?-la voz de Komui es un hilo tembloroso,cargado con el presagio de un desastre inminente -¿Qué... qué estás haciendo? Esos eran los papeles de tu libertad,hermanita.El pase para que todo volviera a ser como antes Lenalee mira a Kanda con una firmeza que lo obliga a retroceder mentalmente,una fuerza de voluntad que no emana de su Inocencia,sino de su propia alma recuperada -No te vas a ir-sentencia ella.Su voz no tiembla;es una orden que no admite réplica,un muro de determinación que se alza frente a la puerta. Kanda frunce el ceño,sintiéndose completamente descolocado.La lógica fría que acababa de construir para proteger su orgullo se desmorona ante la terquedad de la mujer que tiene enfrente -¿Eres sorda,llorona?-inquiere Kanda -Te acabo de decir que no tienes que cumplir nada.No hay deuda.Firmaste esos papeles originales pensando que era un juego,una tontería de niñas en un jardín de piedra Él intenta recuperar su máscara de indiferencia,pero la fijeza de su mirada hacen que el aire en la oficina se vuelva irrespirable. -Firmé una promesa de estar juntos siempre-lo corrige Lenalee Da un paso valiente hacia él,invadiendo de nuevo ese espacio personal que Kanda custodia con tanto celo.Ahora es ella quien acorta la distancia,obligándolo a reconocer que el tiempo de las sombras ha terminado -Pensé que eras una chica,sí.Fue un error tonto de una niña pequeña que solo veía belleza en medio del horror.Pero la promesa que hice en mi corazón...esa no tenía género,Yu Con un gesto delicado pero firme,señala el cabello del exorcista,donde la cinta roja descolorida sigue atada con un nudo que ha sobrevivido a la humedad del océano y al roce de las batallas.Es un testigo mudo y desgastado de diez años de una fidelidad que raya en lo sagrado -Prometí estar contigo y sería injusto para ti,que estuviste tantos años esperando,que simplemente te marcharas ahora-sentencia Lenalee,y su voz recupera esa calidez que Kanda recordaba entre las sombras de la Rama Asiática -Te llevaste esa promesa al otro lado del mundo.Incluso aún tienes el lazo que te di... Lenalee suaviza el tono,pero no la determinación que endurece sus facciones -No me importa lo que diga el papel o lo que pensara entonces.Lo que importa es que viniste por mí.Y yo no voy a dejar que te vayas Lenalee baja la mirada apenas un segundo.Sus mejillas se encienden en un sonrojo profundo que delata su timidez,pero de inmediato vuelve a alzarla,negándose a retroceder.Sus ojos violetas brillan con una valentía nueva,una que no nace de la obediencia ciega a la Orden,sino de su propia voluntad recuperada -Y ahora que te veo...bueno,no me desagrada que no seas una chica-admite,y una chispa de travesura,casi juguetona,cruza su mirada,desafiando la seriedad de Kanda Kanda siente que el aire se le escapa de los pulmones de forma violenta.Se queda completamente inmóvil,petrificado en su lugar,procesando el impacto de esas palabras que lo golpean con más fuerza y precisión que cualquier técnica de Mugen. -Tks.Estás loca-suelta él Aunque sus palabras intentan mantener la aspereza de siempre,su tono lo traiciona;ha perdido toda la agresividad cortante de hace unos minutos.Ahora es una voz baja,casi vulnerable,que resuena en la oficina como una confesión Kanda desvía la mirada hacia un rincón de la estancia,incapaz de sostener ese fuego violeta que emana de ella -No me conoces realmente-continúa él,endureciendo el gesto para ocultar el desconcierto -Soy una "Bestia", ¿Recuerdas? Así me llamaban.Soy un tipo huraño que solo sabe pelear,que vive por y para el acero.No soy el compañero de juegos que tienes en la cabeza Lenalee no retrocede un solo milímetro.Al contrario,se planta con la seguridad de quien ha recuperado el suelo bajo sus pies -Entonces déjame conocerte-replica ella con una serenidad que desarma cualquier defensa -Esta vez de verdad.Sin errores de lectura de una niña confundida.Sin disfraces de "mejor amiga",ni suposiciones infantiles.Quiero conocer al hombre que cruzó el océano por una promesa...Quiero conocerte yo misma sin que los demas interfieran...Quiero conocer al "Yu" que creció Esboza una sonrisa suave,una que ilumina sus facciones y borra el rastro de las lágrimas anteriores.Extiende su mano hacia él,con la palma hacia arriba,ofreciéndole no solo una tregua en su guerra interna,sino su futuro entero -Cumpliré mi promesa-declara con una firmeza que hace vibrar el aire -Me casaré contigo,Yu.Pero con una condición Al fondo de la estancia,la solemnidad del momento se quiebra por un sonido patético y ruidoso.El colapso emocional del Supervisor finalmente llega a su clímax Komui cae de rodillas al suelo,derrotado por una realidad que no puede controlar ni con mil Komurins.Está físicamente hundido,sollozando silenciosamente sobre la alfombra,justo encima de los jirones de papel que Lenalee rompió.Reever,con una mezcla de lástima y una resignación que solo da el trabajar años para un genio loco,le da palmaditas rítmicas en la espalda,como quien consuela a un náufrago que acaba de ver su barco hundirse en la orilla -Se acabó...mi vida se acabó...+balbucea Komui entre hipidos desgarradores -Mi hermanita bella.. se va con la bestia del este...el error de kanjis era mi última esperanza... Kanda ignora el estrépito de fondo;para él,los sollozos descompuestos de Komui y los susurros de consuelo de Reever no son más que ruido blanco,estática que no logra penetrar en el círculo de tensión que lo une a ella Sus ojos,antes distantes,están clavados con una fijeza casi dolorosa en la mano pequeña y decidida que Lenalee le ofrece Sabe,con la claridad punzante de quien se asoma a un abismo,que todavía tiene una salida.Podría darse la vuelta,cruzar esa puerta doble y regresar a su vida sencilla, solitaria y predecible en la Rama Asiática,lejos de los enredos emocionales de la Sede Europea.Pero al mirar esos ojos violetas,que ahora lo ven con una nitidez absoluta,comprende la verdad que ha estado ocultando bajo capas de hielo y sarcasmo:nunca tuvo una elección real.Ya estaba perdido desde hacía años,desde el preciso momento en el que ella se sento a su lado y le habló como una persona normal... Kanda suelta un suspiro largo y denso,el aire escapando de sus pulmones como si con él se evaporara también el último gramo de su resistencia.Es una derrota silenciosa,desprovista de violencia;no ha caído por la fuerza de un arma,sino por el peso de su propia lealtad inquebrantable.Esa misma lealtad que lo ha mantenido encadenado a ella durante una década de silencio,incluso cuando Lenalee ni siquiera era capaz de recordar su nombre Se cruza de brazos en un gesto que,aunque intenta ser defensivo,carece de la rigidez de antaño.Sus hombros caen sutilmente,abandonando la postura de combate.Ya no está rechazando la idea de quedarse;está aceptando que su lugar,por muy absurdo que sea el origen del contrato,está al lado de la mujer que lo llama por su nombre de pila -¿Cuál es la condición?-pregunta él Su voz es baja,un murmullo que apenas logra sobreponerse al llanto de Komui,pero cargada de una expectación que lo deja completamente vulnerable frente a ella. Lenalee,suaviza la expresión de su rostro mientras la atmósfera eléctrica de la oficina comienza a transformarse en algo más íntimo y cálido.Sus ojos violetas ya no buscan desesperadamente a la "amiga" borrosa del pasado;ahora se clavan con una fijeza serena en el hombre que tiene enfrente,reconociendo cada cicatriz y cada rasgo de su madurez -Tenemos mucho tiempo que recuperar-dice ella con una voz suave,casi un arrullo que logra silenciar el caos residual de la oficina -Me perdí años de tu vida,Yu.Así que no habrá boda inmediata.Primero vamos a conversar,entendernos,y de vez en cuando cuando podamos salir juntos...necesito volver a conocer a Yu Esboza una pequeña sonrisa,una mezcla de travesura y esperanza -Vas a enseñarme a usar una espada y yo...yo te enseñaré a no ser tan gruñón Kanda suelta una risa corta,un sonido nasal y seco que es lo más parecido a una carcajada que Lenalee ha escuchado en toda su vida.Es un sonido que rompe finalmente la tensión de sus hombros,despojándolo de la máscara de samurái ofendido -Eso último es imposible-replica él,recuperando ese tono sardónico que es su marca personal,pero sin el veneno de antes -Ya veremos-lo desafía ella con una chispa de determinación en la mirada,esa que indica que no piensa aceptar un "no" por respuesta. Kanda descruza los brazos y,toma la mano de Lenalee que aún colgaba en el aire.No es un apretón de manos formal ni un saludo de cortesía entre camaradas de armas.Es un agarre firme,posesivo y cargado de una autoridad silenciosa,pero al mismo tiempo tan cuidadoso que parece temer que ella se rompa si presiona un milímetro de más Es el agarre de alguien que ha recuperado un tesoro que creía perdido en lo más profundo del océano y que no piensa soltarlo ante ninguna tormenta -Está bien.Acepto el trato...Lena Al escuchar el nombre que él le dio en sus labios,Lenalee brilla con una sonrisa que parece iluminar cada rincón polvoriento y oscuro de la oficina.Es una expresión de alivio y pertenencia tan pura que borra de un plumazo los años de soledad,las pesadillas y el vacío que la perseguía por los pasillos de la Sede -Bienvenido a casa...Yu-murmura ella, con los ojos empañados por una emoción nueva -Siento no haberte recibido así la primera vez.Siento que hayas tenido que luchar tanto solo para que te mirara Kanda desvía la mirada hacia la alfombra llena de jirones de papel,sintiendo un calor extraño en el pecho que se niega a admitir -Tks.Deja de preocuparte...Lena-suelta él,aunque su pulgar acaricia distraídamente el dorso de la mano de ella -Ya estás aquí.Con eso es suficiente -¡NOOOOOOOOOO! El grito desgarrador de Komui desgarra el momento con la sutileza de una explosión controlada,rompiendo la incipiente calma de la oficina.Antes de que el ambiente de reconciliación termine de asentarse,el Supervisor se lanza al suelo,impropia de alguien que lleva días sin dormir,y se arrastra como un náufrago que ha visto su última balsa alejarse.Con un movimiento rápido,se aferra con manos de hierro a la pierna de Kanda,rodeando su bota con un abrazo que le impide dar un paso más hacia la libertad -¡Suéltala! ¡Es mi hermana! ¡Mi pequeña,dulce y pura Lenalee!-aúlla Komui,con las gafas tan empañadas por el llanto que es un milagro que pueda ver algo -¡Exijo un recuento de votos! ¡Exijo un duelo a muerte con robots gigantes! ¡Exijo pruebas biológicas de que este "Casanova" es realmente un hombre y no una estafa elaborada de la Rama Asiática para robarse a mi familia! Su voz sube varios tonos,alcanzando una nota de histeria que hace que los cristales de las estanterías vibren.Komui restriega su rostro contra la tela del uniforme de Kanda,empapándolo de lágrimas y desesperación,mientras Reever se cubre la cara con ambas manos,murmurando algo sobre pedir una transferencia inmediata a la Rama de Oceanía Kanda baja la vista hacia el bulto humano que solloza patéticamente sobre su bota derecha.Sus cejas se juntan en esa expresión de irritación y desprecio soberano que es su marca personal.El tic en su ojo,que parecía haber desaparecido,regresa Lentamente,como si estuviera moviendo una pieza de ajedrez en un tablero sangriento,desvía la mirada hacia Lenalee,buscando su permiso.Su mano derecha no cuelga relajada;está rozando deliberadamente el mango de Mugen,y el sonido del metal chocando suavemente contra la vaina es la única advertencia que Komui recibe -¿Puedo cortarlo ahora?-pregunta Kanda con una calma aterradora,una que hiela la sangre más que sus gritos anteriores -Solo un poco.Lo suficiente para que suelte mi bota y deje de decir estupideces. Lenalee deja escapar una pequeña risa,un sonido ligero que flota sobre los lamentos de su hermano.Extrañamente,este caos (los gritos,los papeles volando,la desesperación de Komui) ahora se siente como la verdadera normalidad.Es el regreso al hogar después de una década de amnesia -No,Yu-replica ella con una dulzura que contrasta con la mirada de muerte del samurái -Es mi hermano,así que te tendrás que acostumbrar a sus dramas...y a sus constantes acosos Se acerca un poco más a él,su voz cargada de una complicidad que solo ellos dos comparten -Pero tienes mi permiso oficial para romper cada uno de los robots que se atreva a lanzarte.Sin excepciones Kanda procesa la oferta.Baja la vista hacia Komui,que sigue aferrado a su bota como si fuera su último ancla en el mundo.Luego,observa los restos del papel de anulación esparcidos por la alfombra,jirones de una libertad a la que acaba de renunciar voluntariamente Finalmente,su mirada regresa al punto de unión:su mano enguantada firmemente entrelazada con la de Lenalee Entonces,sucede algo que hace que Reever se quede con la boca abierta.Kanda sonríe.No es un gesto de cortesía ni un amago de amabilidad.Es una sonrisa verdadera,pequeña,afilada como el acero de su espada y cargada de una satisfacción peligrosamente oscura.Es la sonrisa de un depredador que ha decidido que este territorio,con todas sus molestias,ahora le pertenece Tal vez quedarse en Europa no sea la condena que imaginó en el barco.Aguantar a un cuñado desquiciado,lidiar con la burocracia del Vaticano y redescubrir día a día a la niña que le dio una razón para no morir en el laboratorio asiático,no va a ser tan malo después de todo. Kanda aprieta la mano de Lenalee,una promesa silenciosa de que la próxima vez que alguien intente separarlos,tendrá que vérselas con el filo de su voluntad -Tks.Prepárate,Supervisor-murmura Kanda,mientras Komui empieza a temblar por una razón muy distinta al llanto -Porque de aquí no me saca nadie.Y tengo permiso para cortar tus queridos robots
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