Estridular...estridular...estridular.

G
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planificada Mini, escritos 44 páginas, 21.817 palabras, 6 capítulos
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Capítulo 4

Ajustes
Estaba sentado sobre un sillón, tenía la cabeza inclinada y sus manos sobre los ojos. Había pensado en todo lo que pasó, absolutamente en todo. Estaba confundido, dolido y cansado. Después de pasar un poco de tiempo con Evelina, se hizo la idea de que con Draco ya no iba a volver jamás; por este motivo, los sentimientos de tranquilidad se habían manifestado desde que empezó a salir con esa joven, aunque no era un sentimiento tranquilo que se relaciona con lo que vivía al estar junto a su hijo. Sino un sentimiento más amigable y diferente. Aquello que le daba una oportunidad de volar sobre la luz del sol le había traído unos momentos más distintos a los que vivía por día. Sin embargo, ahora se encontraba ahí, con la realidad de su mundo principal. Se sentía cansado, pero un poco aliviado porque tenía a Draco de nuevo. Pero no podía negar que sentía un apretón sobre el pecho. Reconocía que le tocaba hablar sobre su pasado. Cuando levantó la cabeza, se recostó sobre el sillón, masajeando la nuca. Y Draco ya estaba ahí, sentado en un sofá frente a él. El joven lo miró tímido, como si no pudiera expresar por qué estaba ahí. -Draco. -Sí, ahora quiero hablar -dijo con una firmeza que contrastaba con el brillo húmedo en sus ojos. -¿En serio? -preguntó Harry, sintiendo el dolor como un puñal en las venas. Su voz se quebró. -¿Ahora quieres hablar? -Te estoy dando la oportunidad de hacerlo -expresó con dureza, mientras sus ojos brillaban al contener las lágrimas-. ¿Por qué lo hiciste, ah?, ¿por qué me engañaste con esa mujer? -Draco… -dijo, exasperado, al borde de los nervios. -Cálmate- le susurró Draco, con un dejo de amargura en la voz. El dolor le impedía ocultar su enojo, pero aun así intentaba calmarlo- Aunque me cuesta pedirte eso después de lo que hiciste. No te lo mereces, la verdad. -Entonces, ¿por… -¡Solo quiero saber por qué me engañaste! -Sí, esa noche estaba muy borracho. Me metí en un cuarto sin saber adónde iba; la emoción, la alegría… me quitaban el aliento. No tengo justificación. Vi a Cho, apareció de la nada, me besó… no reaccioné, me dejé llevar. Sentí una euforia, casi me olvidé de todo… solo quería seguir, hundirme en lo que ella hacía… lo siento. No me justifico, fui un idiota. -Un completo idiota, Potter.- Asintió con la mirada fulminante mezclada con el ardiente dolor. -Era extraño… lo disfruté. Draco se hundió en la silla, dejando que Harry continuara. -Estoy arrepentido- dijo Harry, mirando la expresión de Draco-. No sabes cuánto… ¡Estoy arrepentido! No pensé que me pasaría algo así. ¡Joder!, fue una sorpresa. Se sentía cada vez peor al repetir la misma palabra, pero era lo que más le dolía; el reconocer que había herido tanto a Draco, cuando en su más sano juicio nunca lo habría hecho, le partía el corazón en un golpe eterno, pero por su conciencia intacta y mortificante le encantaba tener ese dolor. Amaba tanto a Draco que sabía, aunque no era necesario tenerlo en la vida, que no se podía lastimar lo que se amaba. Y al amarlo desde siempre, sabía que jamás lo lastimaría porque nunca lo haría; por eso le dio todo el amor verdadero y puro que se podía encontrar entre las más intensas piedras. Draco era su mundo, su vida, su alma unida a la suya por mucho más allá, y en aquella noche se había olvidado de él. Lo había lastimado tanto que, al saberlo, quería morir. Le había fallado al hombre que estaba dentro de su corazón. —No te había olvidado esa noche, aunque parecía como si lo único que me importara en ese momento fuera aquello —expresó completamente dolido y avergonzado ante tal realidad—. Todo era diferente, que no me importó nada por unos pocos minutos, solo quería disfrutar del placer que ella me daba —continuó sintiendo como aquella declaración era un veneno que se mezclaba entre su aliento. —¿La volviste a ver? —preguntó Draco, con la voz apenas audible. - No. Ron, Fred y Neville me dijeron que se había ido cuando salieron las fotos en la prensa. No me interesa saber dónde está. —Me arruinaste la vida con la prensa, Harry Potter —acusó Draco con amargura. - Es verdad. Mi acción de esa noche lo arruinó todo. Quiero pagar por el resto de mi vida, Draco, porque jamás quise hacerte daño… Lo sé, sé que te lastimé porque me perdí, pero jamás lo volveré a hacer… Si no me hubiera dejado llevar por ese maldito impulso, esto no sería así. ¡Estoy completamente arrepentido! —gritó, las lágrimas corriendo por su rostro—. Nunca quise hacerte esto. Cuando vi las noticias, corrí a buscarte, quería protegerte de todos… me sentía una mierda de persona. Draco miró por la ventana, tratando de respirar. Las palabras de Harry, crudas y sinceras, lo golpeaban con fuerza. —Caí en la tentación, Draco. Me dejé llevar. Estaba descolocado. Pero me arrepentí en el mismo instante en que te vi. Por eso corrí hacia ti cuando te fuiste. Lo siento tanto. —Sí, sí, supe que me buscaste durante mucho. Todo es tu maldita culpa, Potter. Harry, suspirando, se levantó porque ya no podía ver más a Draco. Le dolía tanto que sabía cómo su corazón se moría en vida. —Terminemos con esto, Draco —dijo sabiendo que si el rubio lo aceptaba, todo terminaría y el gran amor que existió una vez ya se iría para siempre, sería una terrible pérdida de la que tendría que aprender—. Vamos a terminar con esto. Yo no puedo seguir así. Y por alguna razón, el corazón de Draco se estrujó con miedo. Entonces Draco, para pensar mejor, caminó hacia la ventana, viendo las nubes dentro del cielo blanco. El silencio que siguió a la confesión de Harry fue más ensordecedor que cualquier grito. Draco no había esperado esa crudeza, esa ausencia total de justificación. La honestidad de Harry, aunque hiriente, le produjo un extraño alivio. No eran excusas, no eran mentiras, era la verdad, tan cruda y dolorosa como la herida que le había causado. Un peso, el peso de la incertidumbre y la duda, se levantó de sus hombros. ¿Y si Harry lo volvía a traicionar?, se había preguntado de repente, sufriendo en aquel segundo más al ver que la desconfianza existía y cuando eso pasaba, había un tormento en la paz de una relación. El alivio fue efímero, rápidamente eclipsado por una ola de dolor que lo inundó por completo. La imagen de Harry con Cho, la descripción vívida de aquella noche, se grabó en su mente con una nitidez brutal. Era como revivir el momento, sentir de nuevo la punzada de la traición, la humillación pública. Las lágrimas brotaron, calientes y amargas, mientras la rabia, contenida durante meses, comenzaba a hervir en su interior. ¿Cómo podía haber sido tan ciego? ¿Cómo había podido confiar tanto en alguien que fue capaz de eso? Estaba en lo cierto al preguntarse aquello porque amaba a Harry, pero también tenía en cuenta que ese hombre lo había amado tanto; su amor era de verdad y lo había traicionado. Cuando estaban de novios, Harry era maravilloso, romántico, bueno, sincero, pero también tenía todo el mundo completo en su forma de ser. Cuando se enojaba, era insoportable, idiota, quejoso y libre en expresar lo que sentía. También conocía y amaba ese lado vulnerable y cuando se entristecía. Harry era todo y nunca quiso cambiar nada para complacerlo. Sabía que Harry le decía la verdad, porque lo conocía más que nadie. Así era. Entre el dolor y la rabia, un pequeño resquicio de esperanza se abrió paso. La sinceridad de Harry, su arrepentimiento profundo y la ausencia de cualquier intento de minimizar sus acciones resonaron en lo más profundo de su ser. Harry no estaba intentando justificarse, estaba asumiendo la responsabilidad completa de sus actos. Y esa honestidad, por más dolorosa que fuera, era algo que Draco apreciaba, algo que le daba un mínimo de esperanza. El amor que sentía por Harry, un amor que había resistido meses de dolor y ausencia, se aferró con fuerza a ese resquicio. El amor por Harry y el amor por su hijo eran las anclas que lo mantenían a flote en ese mar turbulento de emociones. Sí, había dolor, sí, había rabia, pero también había un profundo anhelo de volver a empezar, de reconstruir lo que se había roto, de sanar las heridas del pasado. El futuro era incierto, el camino por recorrer sería largo y difícil, pero en ese momento, con las lágrimas corriendo por su rostro, Draco supo que quería intentarlo. Quería intentarlo por el amor que sentía por su hijo, por la posibilidad de un futuro donde el dolor pudiera ser reemplazado por la paz, la comprensión y el amor. El peso de la confesión se asentó sobre Harry como una losa de piedra. No había intentado justificar su acción, no había buscado excusas. Había expuesto la verdad, cruda y sin adornos, porque cualquier intento de minimizar lo sucedido habría sido una nueva traición, una nueva herida para Draco. Había sido un idiota, eso era innegable. La embriaguez, la euforia, el encuentro fortuito con Cho… todo eso había contribuido a su error, pero nada lo justificaba. No era una excusa, era un intento de entender, de comprender cómo había llegado a ese punto de locura, de pérdida total de control. No era una justificación, era un intento de procesar su propia culpa, de desentrañar el laberinto de sus emociones. El peso de la confesión se asentó sobre Harry como una losa de piedra. No había intentado justificar su acción, no había buscado excusas. Había expuesto la verdad, cruda y sin adornos, porque cualquier intento de minimizar lo sucedido habría sido una nueva traición, una nueva herida para Draco. Había sido un idiota, eso era innegable. La embriaguez, la euforia, el encuentro fortuito con Cho… todo eso había contribuido a su error, pero nada lo justificaba. No era una excusa, era un intento de entender, de comprender cómo había llegado a ese punto de locura, de pérdida total de control. No era una justificación, era un intento de procesar su propia culpa, de desentrañar el laberinto de sus emociones. El arrepentimiento lo carcomía por dentro, un dolor constante, lacerante, que lo acompañaba día y noche. No era un arrepentimiento superficial, no era un simple sentimiento de culpa. Era una profunda comprensión de la magnitud de su error, una conciencia plena del daño que había causado. El dolor de Draco, la humillación pública, el daño a su relación… todo eso lo atormentaba sin descanso. Había perdido a Draco, había perdido su confianza, había destruido algo precioso e irremplazable. Y la única manera de empezar a reparar ese daño era asumiendo la responsabilidad completa de sus actos, sin atenuantes, sin excusas. No buscaba perdón, al menos no aún. Sabía que el perdón no se pedía, se ganaba con acciones, con tiempo, con dedicación. Su confesión no era una súplica por el perdón, sino una declaración de su culpa, un intento de transparentar sus acciones, un paso necesario para iniciar un largo camino de reparación. Había sido un idiota, sí, pero también era un hombre capaz de asumir las consecuencias de sus actos, un hombre capaz de luchar por recuperar la confianza de Draco y de las personas que lo aman, un hombre capaz de amar profundamente. Y ese amor, ese profundo arrepentimiento, era el motor que lo impulsaba a seguir adelante, a intentar reconstruir lo que había destruido. El camino sería largo y difícil, pero él estaba dispuesto a recorrerlo. Y si Draco prefería terminar esto, él lo aceptaría. Quedaron pensando ahí, durante varios minutos, Draco mirando por la ventana y Harry con la vista en la nada. Se amaban más que nadie. —Draco —dijo Harry suspirando de amor con el corazón dolido—, terminemos con esto. —¿Por qué? —preguntó él mirándolo—. ¿Por qué no confías en hacerlo bien está vez? ¿No confías en tí? —Claro que no, confío tanto en mí ahora que no traicionaría de nuevo a nadie más —dijo sinceramente— nunca más. —Entonces, ¿por qué te niegas a volver conmigo? —Porque ya te fallé como pareja, te lastimé; la traición es algo imperdonable que me hace indigno y merecedor de tu amor ante lo que es este mundo libre y valeroso. —Tú me amas. —Te amo más de lo que te imaginas, me importas demasiado, y amarte solo me motiva a dejarte ir para que tengas una vida mejor lejos de un traidor que en un momento no valoró lo que tenía. Ya no te merezco. —Te amo, ¿crees que no me merezco a alguien como tú, después de cómo me amaste desde la primera vez que nos declaramos novios? —le preguntó. —Ya no puedo estar contigo, te traicioné. —Yo quiero volver contigo, grandísimo idiota. —Draco. —Ya está, ya no se puede retomar el pasado. —Sé que me has fallado, sé que una relación no se cura de la noche a la mañana y la confianza no se restablece en más de un minuto, pero Harry, yo ya no puedo vivir así —declaró acercándose hacia él para que escuchara lo que decía—. Entiendo que en tu vista hacia tu persona y acciones no te consideras digno y merecedor de mi amor, pero yo te quiero a mi lado. Sé que no quieres estar conmigo porque también piensas en mí, pero al menos ten en cuenta también lo que yo quiero… Ya no quiero estar viviendo en una dura barrera, donde solo existe el dolor de la traición, la amargura, la melancolía y el fracaso en una familia. —Por favor, Harry —pronunció su nombre viendo que él giraba hacia atrás para no mirarlo a la cara—, por favor, no me dejes solo. Estoy tan mal que ya no puedo vivir apartado de ti… Quiero empezar de cero. —No te dejaré solo, no lo haré —dijo bajando la cabeza con tanta tristeza que parecía un desdichado. Entonces Draco se la acercó y tomó su rostro en las manos, para tratar de convencerlo. —Ya no más, Harry, ya no quiero sufrir así sabiendo que te amo y no puedo vivir sin ti. Quédate, vamos… empecemos—Lo besó en la cara, viendo cómo el hombre se ruborizaba—. Si me dejas, me voy a culpar el resto de mi vida por no haber hecho algo para evitar que te vayas y ya no quiero tener remordimientos ni culpa. —No puedo. —Date una oportunidad, por favor. —Ya te vi todos estos meses, me amas y amas a nuestro hijo —juntó su rostro al suyo, sintiendo su respiración cálida y suave como su hermosa piel—. Olvidaremos al desgraciado mundo y voy a sanar junto a tu lado. Sintiéndose tan miserable por encontrarse en esa situación lamentable, Harry lloró; se sentía un imbécil que no podía reflejarse como alguien mejor para semejante hombre, pero lo amaba, que daría su vida por él. Tampoco quería sufrir; había estado tan feliz y renacido con su hijo que, aún así, reconocía que dentro de su corazón no estaba completo porque, a pesar de todo, ahí había una herida, una falta que no podría recuperar. No estaba completo. Sintió los labios de Draco sobre los suyos y de inmediato fue llevado a una emoción inexplicable, pero que lo introducía en una majestuosa ternura que se apoderaba de sus sentidos, pensamientos y sentimientos dolidos. Harry respondió con igual suavidad, admirando y amando aquel momento que, segundo a segundo, se fue intensificando a más fuerte en su presente. El calor, la respiración entrelazada, la cercanía... todo se intensificó. Sin poder creer que Draco lo besaba. Se fundió al sentir su aliento y, como si fuera una llama que crecía, se conmocionó con felicidad y amor. Entonces lo besó más fuerte, con aquella pasión vibrante e incandescente que surgía de dentro de su alma, abriendo sus labios para introducir su lengua en el interior, con una intensidad que lo liberaba de cualquier tensión. El beso era ardiente, profundo, demasiado profundo porque lo impulsó al instante a abrazar a Draco, atrayéndolo a su pecho. El aliento entrelazado, la cercanía de sus cuerpos, la danza ardiente de sus lenguas... Todo era subliminal. No importaba si degustaban las lágrimas del contrario en ese eterno beso... Ambos estaban unidos, entrelazados por un vínculo inquebrantable e inmortal, donde no había tiempo ni pasado, donde ambos reconocían que podían vencer el dolor, las espinas venenosas de cada flor. Estaban fuertes y dispuestos a luchar por todo. Dispuestos a empezar de cero. Después de aquel abrazo y de la mirada que se dieron tan anhelante al finalizar esa unión. Con los ojos llenos de lágrimas, con la esperanza llegada ante cada uno… Tuvieron la fuerza y alegría para decirse mutuamente. —Te amo… te amo. ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ —Solo yo puedo hacerte sexo oral —susurró Draco gimiendo de calor mientras le abría la cremallera a Harry y lo miraba con deseo—. Solo yo puedo hacértelo —declaró en voz gruesa. Harry estaba a horcajadas sobre la cama, mirando los ojos dilatados y apasionados de Draco. Cuando sintió su mano introducirse con cuidado dentro de él, bajando lentamente a su miembro, llevando consigo un calor que recubrió al pene plácido tan solo con aquel increíble tacto se ruborizó rápidamente, dejando que el rojo se subiera, contrastando con el bello calor negro de su cabello. Draco se acomodó entre medio de sus piernas, acostándose en la cama al frente de él, pegando la panza sobre las sábanas. Y bajó el pantalón de Harry, dejando a la vista el pene. Lo tomó en su mano, mirándolo y de paso a Harry, que lucía quieto y admirando la belleza de aquel hombre en todo lo que hacía. Harry estaba a horcajadas sobre la cama, mirando los ojos dilatados y apasionados de Draco. Cuando sintió su mano introducirse con cuidado dentro de él, bajando lentamente a su miembro, llevando consigo un calor que recubrió al pene plácido tan solo con aquel increíble tacto se ruborizó rápidamente, dejando que el rojo se subiera, contrastando con el bello calor negro de su cabello. Draco se acomodó entre medio de sus piernas, acostándose en la cama al frente de Harry, pegando la panza sobre las sábanas. Y bajó el pantalón del hombre, dejando a la vista el pene. Lo tomó en su mano, mirándolo y de paso a Harry, que lucía quieto y admirando la belleza de aquel rubio en todo lo que hacía. Respirando con dificultad por los nervios y la adrenalina que empezaba a surgir, Draco tomó la virilidad y suavemente comenzó a acariciar la base de arriba a abajo con los dedos, impulsando a que el glande se moviera. No pasaron tantos minutos que el pene quedó erguido en su mano; se mordió el labio y dio una pequeña visita a Harry, que lucía nervioso, temblaba y mantenía la postura de su cara roja muy anhelante. Le llenó de euforia y volvió a mirar el glande para acrecentar su caricia, arrancando un gemido de Harry, muy caliente y agudo. Draco, sin poder resistir más, se inclinó sobre la turgente erección ardiente del auror y, notando cómo el pecho de este palpitaba al igual que su cuerpo, introdujo el pene en la boca. Harry disfrutó a pleno los labios húmedos apretaban al final, como la cavidad cálida que sentía de inmediato, que se mantenía llena de furor al acoger su miembro en su ardiente boca. Harry, enloquecido, empujó las caderas involuntariamente mientras se arqueaba hacia atrás y sus ojos embelesados por el momento se enfocaron en el techo. Quedó perdido por aquella maravillosa sensación al sentir su tacto abrasador que se encendía con fervor. Draco comenzó a bombear moviendo la cabeza lentamente, arriba y abajo sobre el pene, arrancando pequeños gemidos estremecidos para el deleite del rubio que sonrió al ver la cara de Harry en una mueca de placer y desesperación. Juguetonamente, demasiado travieso, comenzó a revolotear su lengua en torno al glande, percibiendo cómo Harry se quedaba sin aire al respirar profundamente. Su pecho se abría a los lados con la agitación mientras aullaba eufórico al empezar a sentir cómo el rubio recorría con su lengua los pliegues, moviéndolo a propósito y observando con demasiada atención las reacciones ardientes, pasionales y expresiones vibrantes que Harry expresaba de los más recónditos de su alma… Su miembro lloriqueaba duro, erguido dentro de su boca, lo cual apretaba un poco, pero aun así lo que maravillaba a Draco a cien por ciento era lo caliente y palpitante que estaba, mientras la respiración errática de Harry se volvía gemidos deliciosos, como un canto obsceno e ilícito pero encantador. Harry estaba aferrado con los puños sobre las sábanas, con una mueca contorsionada en una mirada sufrida y fervientemente roja. Se volvía loco sintiendo como el rubio, sin control alguno, chupaba, deslizándose muy fuerte y rápidamente sobre ese miembro enardecido. Y no se detuvo cuando Harry casi lo miró, intentando inclinarse hacia adelante con la cabeza para poder admirar esa acción; pasó a acrecentar más rápidos los movimientos, ocasionando que Harry se rindiera echando la cabeza hacia atrás con un gemido de sumisión. Entonces Draco, con los labios apretados sobre el vigoroso pene, se lo metió hasta la garganta y empezó a succionar de arriba a abajo rápidamente, muy enloquecidamente. Obteniendo de parte de su amante jadeos erráticos más fuertes sin parar mientras se desesperaba extasiado, maravillado debajo. No faltaba mucho para que su miembro comenzara a presionar de adentro, dándole esa rica sensación de que sus venas se contraían a la explosión del orgasmo esperado, mientras se escuchaban a todo pulmón los gimoteos delirantes y desenfrenados del auror que chocaban entre sí. Una escena demasiado caliente y de candente color se reflejaba en las vivas y temblorosas paredes del lugar, que eran testigos de semejante situación. Harry gruñó desesperado antes de vociferar desde lo más profundo de su pecho duro. Gritó de placer al sentir cómo su miembro dentro de la boca del rubio que apretaba sin pudor se sacudía vigorosamente y erupcionaba mientras expulsaba su semen incontrolablemente. Con los ojos abiertos en blanco, la piel roja dorado de su cuerpo se erizó, disfrutando a pleno el éxtasis recibido. Draco no esperó a que se recuperara, se encimó sobre él, comenzando a desprender cada botón de su camisa mientras lo veía intensamente. Harry estaba ahí acostado en la cama, respirando entrecortadamente, estremeciéndose sin aliento alguno, completamente paralizado bajo su peso. —Solo yo puedo hacerte el amor. Terminado este capítulo, nos vemos pronto en el siguiente. Les agradezco a las personas que leen esta belleza. Y como el otro día estaba viendo imágenes de Harry Potter en Pinterest para comprender por qué le tengo miedo a su aspecto adulto y varonil😯😯😥, vestido como auror, me encontré accidentalmente con imágenes de Harry y Ginny😯😥,que así que me salí corriendo de ahí y me pregunté porque no me creo una imagen Drarry. Entonces, inspirándome en otras, le pedí a la IA que me lo creara y salió una que me encantó, pero la retoqué con una aplicación para que Harry pueda tener el físico que imagino en mi mente de cómo debe ser. Aunque esta imagen creada con acuarela negra no está inspirada en esta historia, simplemente la subí en Wattpad para la gente que pueden ver, solo porque me inspiré en otra que todavía no escribí. Así que decidí subirla ahi porque aqui no se como subirla. 😘😌👌 Nos vemos…
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