Estridular...estridular...estridular.

G
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1
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planificada Mini, escritos 44 páginas, 21.817 palabras, 6 capítulos
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Capítulo 5

Ajustes
Habían dormido después de hacer el amor. Sus cuerpos entrelazados en la cama brillaban a la luz del fuego de la chimenea, que bañaba la habitación con un tono rojizo, casi apasionado. Harry despertó reconfortado, una alegría inmensa lo inundaba, una paz absoluta y maravillosa. Miró a su lado y vio a Draco durmiendo plácidamente; la suave respiración del joven lo envolvía. Su sola presencia irradiaba belleza. Para asegurarse de que no soñaba, Harry se inclinó; al ver a Draco, la emoción lo abrumó, un amor incontenible lo derretía. No podía creerlo. Era un momento sublime: había recuperado a Draco. Mientras lo observaba dormir, sintiendo su respiración y su calor, le acarició el rostro, la mejilla, hasta llegar a sus labios; ese dulce contacto le confirmaba que todo era real. Admiró el esplendor del joven rubio, contemplando su presencia y la dicha que sentía. Cuando Draco despertó, se levantó sonriendo y preguntó si había dormido bien. Al responder, vio cómo el rubio se dirigió a una cuna que había cerca de la cama; antes no se había dado cuenta de eso. Draco tomó en sus brazos a James y lo trajo a la cama. —Toma, mi amor, es igualito a ti. Por primera vez Draco había expresado algo hermoso en él sobre su hijo; estas palabras eran diferentes a lo que tenían antes de la reconciliación, era sincero. Agradeció el que Draco le diera una oportunidad de estar junto a su hijo, aunque por ahí se preguntaba por qué no se había ido lejos después de tanto dolor, algo que hubiera sido un castigo eterno para él. Pero no había felicidad más grande de lo que vivía ahora. —Tiene tu cabello —dijo Harry acunando a James en sus brazos—. Es igualito a ti. —No, tiene mi cabello, pero lleva tus ojos y tu rostro —expresó sentándose a su lado y tocando su mano— Es igual a ti —insistió dulcemente. Harry quiso llorar de tristeza; había perdido las esperanzas de tener una comunicación cercana con Draco, que al escuchar aquello sentía la luz dentro de sí mismo y en ese lugar. No solo tenía una comunicación cercana, sino una relación de amor y unión. —Te amo… ~~~~ Abrió los ojos al sentir el sueño empezar a desvanecerse, algo que lo sorprendió, ya que preferiría dormir más después de tener un encuentro sorprendente con Draco. Estaban en la cama, cubiertos por las colchas que les daban el calor. Ahí estaba el hombre que amaba, que dormía, y en el medio su hijo James. No se levantó, quería volver a conciliar el sueño. Debía ir al baño; se percató al instante de eso. Al moverse lentamente, sintió un dolor incómodo en el hombro; entonces, al sentarse en la cama, vio al reloj: 3:00 am. Suspiró despacio por lo temprano que era. El cálido calor calientito cubría la estancia, mostrándose relajante y cautivador. Cuando salió del baño, volviendo a meterse debajo de las sábanas, se percató de algo que antes no había notado. El chalet estaba cerrado, cálido y acogedor gracias a la chimenea. Harry, de vuelta en la cama, intentó dormirse, pero un leve susurro le rozó el oído. Inicialmente, lo atribuyó a una corriente de aire, un crujido imperceptible de la madera antigua. Pero el susurro persistió, intensificándose gradualmente, aunque provenía del exterior. Se convirtió en un fino zumbido, apenas audible sobre el crepitar del fuego, como el roce de miles de alas diminutas, provenientes de la oscuridad más allá de las ventanas. El zumbido fue creciendo, ganando en intensidad y definición hasta que, finalmente, Harry lo reconoció: el estridular agudo y penetrante. —¿Qué es eso? —preguntó Draco con la voz ronca por el sueño, apenas un susurro entre las sábanas. —¿Qué...? No lo sé. Es un estridular agudo que está afuera de la casa —respondió en voz baja lamiéndose los labios por tratar de intentar dormir—. Posiblemente sean grillos o saltamontes o cigarras. Muchos insectos pueden producir sonidos estridulantes, como mariposas también. —Ah, mariposas a estas horas del frío. —Sí, algunas especies de mariposas son nocturnas. —Ya lo sabía —dijo Draco en voz baja girando para quedar de frente—, pero hace tanto frío. —Bueno. La capacidad de las mariposas nocturnas para volar en una noche fría depende de varios factores. —¿Cómo cuáles? —Migración, quizás; podrían estar migrando a un lugar más cálido para escapar del frío—contestó cerrando los ojos. —No había visto esto durante mucho tiempo. —Son especies muy conocidas. Están las Noctuidae, más llamadas como Noctuidos, Geometridae o Geométricos y Sphingidae o llamados Esfingidos, todos ellos que habitan en el Reino Unido; también están las mariposas de la muerte, pero quizás esta última es menos probable. —¿La mariposa de la muerte? —preguntó Draco, queriendo estar seguro de lo que oía—. Desde hace mucho que no escucho ese nombre. —Si, mariposas de la muerte, se refiere a la Ascalapha odorata, una gran mariposa nocturna de color oscuro, a veces con reflejos iridiscentes- lo miró a los ojos- Nos hablaron de ellas en Hogwarts. También se la conoce como "bruja negra" o "mariposa negra". Su apariencia, junto con su vuelo nocturno, ha dado lugar a numerosas supersticiones en Latinoamérica y otras regiones; por eso no es posible que estén aquí, aunque no sabemos realmente. Harry vio cómo en los ojos grises de Draco se manifestaba un brillo de emoción e interés… —¿Podemos abrir la ventana?—preguntó con una pequeña sonrisa, aún arropado bajo las sábanas. —No, no, es mejor no abrirla —dijo Harry rápidamente—. Hay mucho frío afuera. —Solo las cortinas, verá que no será tan alarmante. —Se quitó la sábana de encima para salir de la cama. —Draco, es mejor que no hagas eso. Despertarás a James —pidió mirando a su bebé dormir al lado. —Vamos, Harry, no seas aguafiestas, solo abriré las cortinas. —No se verá nada… —Yo quiero hacerlo. —No, vuelve a la cama. —Está bien —se recostó de nuevo—. Ay, mi amor, mi hijo es igual a ti, corazón de león. Cosita rica… —Más se parece a ti, es rubio, aunque con los ojos verdes —dijo Harry nuevamente sin abrir los ojos. —Pero se parece a ti, mi amor. Presente. Tiene tu hermosa cara… —Bueno, pero tú… —Ah, yo no voy a poder resistir —dijo Draco volviéndose a levantar de la cama y corriendo la ventana—. Solo abriré las cortinas. Harry suspiró. —Bueno, pero acuéstate después. —Se giró para cubrir con su mano el cuerpo de James. Draco abrió la ventana y lo que tuvo ante su vista fue solamente la negrura de la noche; se escuchaba desde afuera el sonido de estridular…estridular…estridular. —No se ve nada —se quejó. —Pues claro que no, las antorchas están apagadas, no se verá nada. —Uf, yo quería ver las mariposas. —No abrirás las ventanas; hace frío. —No lo haré —dijo cerrando, renegando porque no se veía nada. Al día siguiente, mientras el sol no salía todavía, Harry se levantó y tomó a su hijo en brazos. Lo miró amándolo profundamente; veía sus rasgos físicos. El pequeño James que dormía tenía el cabello rubio platino de su padre, pero llevaba su mirada, como los ojos verdes que Draco tanto admiraba. Ahora estaban unidos, los tres juntos como siempre debió ser. No había barreras ni muros que los pudieran separar, no existía más dolor ni tristezas. La culpa siempre existiría dentro de él por haberse mantenido ausente en un momento donde Draco más lo necesitó. Así existiría la culpa por siempre para no volver a ser tan estúpido en la vida. Quería hacer tantas promesas que le dolían por saber que las promesas eran para cumplirlas en el futuro; la cosa era que él no quería hacerlas en el futuro, sino ahora. No quería prometer, sino vivirlas; mejor dicho, que Draco y James la vivan ahora. Él estaría ahí con ellos. Les daría todo. Acostó de nuevo a su hijo en la cama. Bajó a la cocina y abrió la alacena, sacando café, chocolatada, tostadas, huevos, queso y mermelada; preparó el desayuno. Cuando Draco bajó con su bebé en brazos, sintió el olor a café y a tocino. Alimentó a su hijo viendo cómo Harry ponía todo en la mesa. Al terminar, se sentó para desayunar, mientras pusieron a James en una cuna grande. Después del desayuno, Harry cargó a su hijo y Draco se fue a bañar. Estuvieron junto a la chimenea durante la mañana, dándole muchos besos y mimos a James. Almorzaron en una completa ternura llena de amor. Se fueron a la habitación nuevamente, contemplaban el día soleado que brindaba una excelente vista del lago junto al bosque; ellos sabían que a lo lejos existían unas ruinas antiguas que nunca habían visitado. —Vamos a colocar a James en la cuna para que tengamos por una hora la cama nuestra —sugirió Draco acostando a su hijo en ella, mientras Harry le sonrió pícaramente. Dejando que la chimenea alumbrara la habitación, se acostaron e hicieron el amor. ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ Gregory apareció ante las ruinas de piedra donde se asomaba el canto de los pájaros. —Me dijeron que por aquí cerca tiene un chalet privado muy lujoso. —Ya me lo vienes diciendo desde ayer —dijo un hombre rubio de ojos azules que miraba la tierra y jugaba con una piedrecita. —Lo sé, Tony, lo sé, pero es que… A mí nunca me habló de este lugar… —¿Cómo estás tan seguro de que esas personas te dicen la verdad? —le preguntó sin despegar la mirada de esa piedrecita. —La tarotista es su amiga; con ella hace unas lecturas de astrología. —La verdad te digo, cuando vi a esa chica desde que me la presentaste, no deja de mirarme con cara de asco, como si hubiera hecho algo muy malo. —No le lleves el apunte; además, con las cosas que dices, cualquiera te miraría así. Tony hizo una mueca de disgusto al escupir y pateó la piedra metiendo sus manos en el bolsillo como si no le importara. —Digo la verdad, te enamoraste rápidamente de un tipo que está atado a una cría... tan rápido, amigo. —Oye, no lo veía venir… —¿Qué no lo veías venir? ¿Cómo es eso? —preguntó mirándolo—. No lo entiendo. ¿Te dijo que era padre antes de ser tu novio? ¿No pensaste que él, muy cabrón, podría dejarte en cualquier momento? —Tony, nos enamoramos, me encanta este hombre. Además, sí, me dijo que tenía un hijo desde que nos conocimos. —Aun así, te interesaste en él. —¡¡Tiene un hijo! —gritó exasperado—. ¡Un bebé! ¿Qué no piensas antes de hacer las cosas? ¡Qué descontrol! —Sí, lo sé, tenía miedo, mucho miedo de perderlo; Potter siempre estuvo detrás de él, pero en los meses de nuestra relación tan inmensa, ese hombre respetó la decisión de Draco y se encargó sólo de su hijo. No sabía que… que… —su voz se quebró, mientras Tony miraba hacia otro lado sin expresión alguna en su cara— no pensé que él podría… No quiero ni pensar en esta posibilidad… No quiero. Él no volvió con él. Éramos felices. —¿Tan a prisas, Gregory? ——preguntó Ely sin mirar a Tony. —Ya cantas penurias y no sabemos dónde está Draco. —Su casa está cerrada, es obvio que no está ahí. —Es verdad. Por eso lo estamos buscando. —Aun así, me gustan los niños; me hubiera gustado ser un padre para James. Aunque eso era imposible. —Yo también te veía feliz —dijo Tony sin sacar las manos de sus bolsillos—, pero era obvio que ese Potter la iba a arruinar o hasta ese rubio. No era tan fácil borrarlo de la mente de Draco; ese “padre” —dijo entre comillas con los dedos—iba a estar ahí para su hijo James, no era de esperarse. Rayando a todos. Ojalá pudiera morirse para que vos pudieras ser feliz con él y su hijo. Ely lo miró de manera irónica por lo que escuchó .—¡¿Perdón?! ¿Qué te pasa? ¿Perdiste el cerebro o lo tenías en la heladera? Harry estuvo desde que nació, no hay problema en eso; es su derecho. No seas tan mediocre e hipócrita en tu sentido de la razón, Tony, pareces pendejo arrecho celopata, tóxico y resentido— expresó duramente—desear la muerte de alguien solo porque esté impidiendo en que tú amigo sea feliz con Draco es demasiado cruel y muy sanguinario, sobre todo masoquista, también es egoísta y muy cínico pretender que muera solo porque tenga que cuidar a su hijo James, entiendo el cariño que tu amigo pueda tener al bebé ,pero aquí se habla del amor propio y la verdad con el derecho de uno mismo, tu amigo Gregory no es padre, además haces comillas sobre un verdadero padre. Ignorancia pura. Harry no lo negó como hijo, si fuera un hombre cruel no estaría ahí, pero Harry ama a su hijo … .y sé feliz che, hipócrita del culo, Draco ya no quiera estar con él. ¿Estás contento?. Tony la miró sorprendido por lo dicho, que no supo qué decir. Ambos mejor dicho la miraron. —En está vida no podemos tener todo, sé que somos buenos, pero dejemos de pretender tener tanto cuando lo suficiente para cada uno es mostrar la bondad que existe. Harry traicionó a Draco, pero no tires la presumida de querer ser el Dios del bueno para vivir en el paraíso. —Mira vos— expresó Tony mirándola asentando con la cabeza aguantando la mirada dura de la tarotista—¿Quién lo diría eh? —Yo, una tarotista. —Es verdad, es cruel que pretendas borrar a Harry de la tierra cuando él estaba antes que yo, ¿Qué sabía él que yo iba a aparecer en la vida de Draco?, no tiene la culpa, solo está ahí para su hijo, él no lo sabía, no se trata de que le demos la bronca para pretender esto y aquello. Nuestro amor no es mezquino. Está mal pretender ver a Harry eliminado solo porque sea un impedimento. —Es un hombre que quiere a su hijo sin importar que ustedes lo vean como padre “entre comillas” solo porque lastimó a Draco en el pasado— expresó Ely acercándose a las ruinas— entiendo que Gregory salga con Draco pero tampoco seamos tan así con Harry. —Basta —dijo Tony—. Ya no diré más nada; lo único que puedo decir es que espero que encuentres a Draco para que veas qué pasará en el futuro… —Me duele porque tengo miedo, creo que ellos están juntos. Tú me dijiste que está aquí, estoy buscando desde temprano y… no sé si es la verdad —cuestionó Gregory a Ely—. Tenía un chalet por aquí. Y no lo puedo encontrar. —Es verdad lo que me dijo, fue Draco quien me lo contó una vez; era el lugar donde pasaba más tiempo con Harry, cuando eran novios, pero no sé si lo vendió… No lo sé… —Averigüe esta mañana sobre este lugar; me dijeron los del vecindario lejano que lo vieron hace dos semanas. Pero aun así no es seguro que tenga este chalet todavía. Quizás paseaba o yo qué sé. Ely esquivó suspirando y temblando de frío, mirando a los árboles, así para no mirar a Tony porque ya no lo aguantaba, mientras que tragaba en seco escuchando las cosas de Gregory. —Posiblemente tenga un encantamiento fidelio en ese lugar. Si es así, será difícil encontrarlo. La suerte será que Draco aparezca y lo veamos —dijo ella. —Bueno, estaré aquí hasta mañana, voy a pasar la noche—dijo Gregory muy decidido— ustedes pueden irse, la verdad que quiero encontrarlo. —Yo me quedaré— dijo Tony. —Yo también me voy a quedar. La noche llegó rápido, Gregory había preparado una fogata cerca de las ruinas; Ely pensativa y muy callada no había dirigido ninguna palabra a Tony, estaba con ellos, cerca de la fogata. —Yo caminé cerca de las aguas— dijo notando de inmediato la molestia en la tarotista—cruzando el lago no se puede ver nada. No hay nada del otro lado. Nada. —Si hay un encantamiento fidelio sería difícil encontrarlo hasta que lo veamos. Es lo que dijo ella hace unas horas atrás; pues estoy nervioso. —Que frío—exclamó la mujer abrazándose así misma. —Puedes irte, estamos bien— le sugirió Gregory. —Además si pasa algo malo te vamos a proteger— le dijo Tony mirando las llamas. —¿Por qué soy mujer?—le preguntó Ely—se que están bien, descuida; no me voy a ir por el frío, ni tampoco necesito que los hombres me protejan. Tony exhaló un suspiro impaciente. Estuvieron en silencio sin decir nada; las horas pasaban y los tres comenzaban a tener sueño. —¿Crees que volverán a aparecer, mi amor?—preguntó Draco en los brazos de Harry mirándolo con él rostro húmedo después de hacer el amor. —Yo creo que, si, ya prendí las antorchas afuera, cuando se escuche el estridular, te asomaras a ver sin abrir la ventana. ¿De acuerdo?. —Si. James estaba en la cuna durmiendo. Le daba miedo regresar a casa porque tendría que ver a Gregory en algún momento. Ya no lo amaba. Ya no estaba enamorado de él. —Te amo- le dijo Draco a Harry tocando su rostro— nunca quise tener la intención de lastimarte en forma de venganza por siempre. La venganza y el rencor no es bueno, es un puñal lleno de veneno que afecta al alma tanto del apuñalado como al que apuñala. —Pero Pansy te dijo… —Si- le interrumpió tocando su rostro, admirando el anteojo, su barba, sus ojos, esa mirada firme y directa—me dijo que podía irme para siempre, alejarme de ti y de todos. Así estuvo todos esos nuevos meses, toda la hora tratando de convencerme con la idea de irme, comiéndome el cerebro como un muerto viviente— negó con la cabeza mientras recordaba—pero nunca quise hacerlo porque mi corazón no podía, es verdad que la prensa me estaba matando pero tener a James en mi vientre y reconocer que era parte de ti, me hizo pensar que no era correcto irme, porque tú siempre ibas a estar ahí, además tenías el derecho de conocer a James, es tu hijo, no puedo usar la huida como una venganza hacia ti. No sirve de nada. Pansy no pensó que mi hijo no tiene nada que ver con lo que tú me hiciste. No puedo usar a mi hijo ni el intento de huida para destruirte. Un hijo es algo diferente. Un hijo es parte de los dos, nos une sin importar cómo estamos, nos une para construir un círculo nuevo y darle una oportunidad para bien. Nos une más ahora que él está con nosotros, que llegó a nosotros. —Aunque yo no te merezca. Te mereces algo mejor. —¿Quiénes somos nosotros para decir que merecemos o no? O sea, no soy un ser superior para decir que me merezco o no, ni mucho menos puedo pretender usar la vara para medir la vida y el comportamiento de todos, y calcular quién vale la pena. Debemos dejar de depender de ver qué hacen los demás para sentirnos mejor que nadie. Solo así podremos continuar la vida sin vernos perfectos y moralistas ante todo. Si hubiera querido castigarte apartando a mi hijo de tí y huyendo lejos no tendría sentido, ya que estaría trayendo un dolor a mi hijo y a ti. Nos merecemos porque tenemos un hijo, te merezco porque te amo, y tú me mereces porque te di una oportunidad—le acarició la mejilla porque lo vio llorar—ya no llores más mi amor, nos vamos a curar de esto, lo haremos, somos imperfectos… —Está bien, gracias por darme una oportunidad. —Nunca voy a permitir que nadie me envenene el alma, ni mucho menos ella… Entiendo que te odia, pero es su odio, es su sentimiento, no voy a permitir que me contamine ni mucho menos que mi hijo salga perjudicado con esto. Nunca… —Gracias, Gracias—exclamó Harry abrazando, sonriendo y llorando a la vez sintiendo que ahora estaba completo y seguro de empezar de cero—gracias por darme una oportunidad. —Si no te hubiera amado lo suficiente, me habría ido para siempre; si no te hubiera amado realmente, me habría ido, te lo digo sinceramente. Pero estoy aquí porque nunca te olvidé. Te amo, aunque en nuestra relación hubo un rompimiento grave —se metió más en sus brazos—. Mi hijo fue una clave y una esperanza para volver a empezar. Repito, si no te hubiera amado, jamás habría vuelto contigo. Jamás te habría buscado. Te amo, Harry, te amo, por esto estoy aquí, te perdono, te daré una oportunidad—sus ojos grises se humedecieron al instante, pero lo miraban con tanta ternura que no entendía cada palabra sincera y llena de amor…—Ya pasó mucho tiempo, tú has cambiado, me diste la oportunidad de confiar en ti. —¿Y qué pasará con Gregory? —preguntó Harry con una voz quebrada. —Lo sé, luzco algo hipócrita cuando me acuerdo de él después de hacer referencia sobre que nos merecemos; no quiero ni verle la cara, no tengo el valor, pero debo hacerlo para explicarle. Me enamoré de él también; quizás fue porque pensé en seguir una vida nueva empezando con la confianza restablecida, aunque jamás quise usarlo para curar un pasado; simplemente se me cruzó en la vida. Lo quise, pero no lo amo; lo siento mucho por él. Nunca quise lastimarte. —Ay, qué triste —exclamó. —Sí, es triste, me veo cruel con respecto a él, completamente cruel. Pensé que podría estar preparado para tener una relación con él, me equivoqué, actué rápido sin pensar en las consecuencias. Rayos, hice daño a alguien inocente. Aunque lo que hice contigo no es un error, te amo, y el amor no es un pecado. Le pediré perdón desde el fondo de mi corazón. —Comenzó a llorar y Harry lo abrazó, sintiendo también la tristeza y culpa en su pecho. —Ya no llores más, mi amor, vamos a hacer las cosas bien… Yo estaré a tu lado; lo haremos bien esta vez. No volverán a pasar estas cosas horribles —le juró llorando a su lado. El dolor y el miedo producían un abrazo entre los dos que los mantenía unidos para consolarse de lo que sentían; se amaban mucho. No lo podían evitar. No querían separarse del pasado. Era fuerte el dolor, la culpa, la angustia, pero estaban preparados para ver llegar al futuro. Al cabo de una hora, los tres dormían en la cama muy abrigados. El fuego de la chimenea una vez más brindaba esa ternura de calor. Justamente cuando el reloj marcó las tres de la madrugada, Draco abrió los ojos asegurándose de que Harry estuviera, y sí, estaba a su lado. Se emocionó al escuchar el estridular de afuera. Ahí estaban, posiblemente las mariposas nocturnas. —Harry… amor… Harry… despierta —le susurró para despertarlo, pero él continuó durmiendo. Draco sonrió mirándolo; sabía que su amor había estado cuidando a James desde temprano, que a estas horas estaba en el quinto sueño. Entonces, sin hacer tanto ruido, se levantó, movió las cortinas, tal como Harry le había dicho; las antorchas que estaban afuera, sobre el patio que se extendía hacia el lago, alumbraban el lugar. No abrió las ventanas de cristal. Pudo ver las mariposas volar y hacer aquel ruido tan poco molesto. Sonrió; vería solo unos minutos y después volvería a la cama, ya que, a pesar de lo lindo que fuera aquello, no era tan importante. —Amor, regresa a la cama —dijo Harry en un susurro sin abrir los ojos. —No te preocupes, no abriré las ventanas. Solo quería ver. Se sentó en un sillón para contemplar mientras tenía una frazada. —Qué hermoso. —¡Estas malditas mariposas están por todas partes! —gritó Tony esquivando las mariposas con su saco, ventilando al aire. —¡Joder! ¡Debe existir un nido por aquí! —gritó Gregory—. Tenemos que entrar a las ruinas; el ruido es insoportable. —No se preocupen, seguramente debe ser una migración, hay mucho frío —exclamó Ely corriendo a las ruinas. —¡Esta es tu culpa, Gregory! —gritó Tony, casi cayendo en el suelo—. ¡Si nos hubiéramos ido, ahora no nos pasaría esto! —¡Quiero ver a Draco, no me voy a ir sin él! —¡No seas tonto, él volvió con Potter, vámonos! ¡No hay nada que hacer…! —¡No, no me voy a ir de aquí sin él…! Ely se metió primero en las ruinas, mirando todo con cuidado de arriba a abajo para no caerse en algún hueco del suelo. Sacó su varita. —Lumos... ¡Vengan aquí, vamos! . No escuchaba las voces de los dos hombres, y de repente se quedó quieta al tener algo en frente de sus ojos. La dejó sin aliento como un eco entrando en el más inmenso abismo del vacío. Harry se levantó bostezando, la oscuridad de la habitación apenas iluminada por la tenue luz de la luna. Se acercó a Draco, quien yacía semidormido en una silla frente a la ventana, su respiración apenas un susurro. —Draco, vuelve a la cama," dijo Harry. —Ya, cariño. Quería ver las mariposas nocturnas. Mira qué preciosas—dijo, señalando hacia la noche—¿Las podes ver?. Las mariposas, siluetas oscuras contra el cristal, parecían bailar en una macabra danza. —Gracias a Merlín, aquí dentro estamos a salvo— respondió Harry, acomodándose el cabello, de repente sintió un escalofrío recorrer su espalda——debe estar helado afuera—también observaba las mariposas, pero algo en su vuelo, en su silencio, le resultaba inquietante. —No van a entrar, no te preocupes— dijo Draco, su voz estaba demasiado tranquila. El rubio se acercó a la ventana, sus dedos rozaron el frío cristal. Harry lo abrazó por detrás, su cuerpo cálido contra la espalda de Draco, su mentón apoyado en su hombro. No hablaban y disfrutaban, la tranquilidad momentánea era una máscara sobre el creciente malestar. Pero cuando Draco abrió los ojos… —¿Qué?— murmuró, su voz era apenas audible, un temblor en sus palabras. —¿Qué pasa?— preguntó Harry, su corazón latía con fuerza y no entendía por qué. —Harry…—Draco tragó saliva, su voz apenas un susurro —Ahí… sobre la penúltima antorcha…—Señaló con un dedo tembloroso; su rostro estaba pálido como la muerte. Harry siguió su mirada, sus ojos recorriendo las antorchas que bordeaban el lago. Al principio no vio nada, pero luego… Allí estaba. Sobre la penúltima antorcha, apagada y envuelta en sombras, una mariposa gigante. No era una mariposa cualquiera. Tenía alas de un negro aterciopelado, y en su centro, una calavera humana, sus cuencas oculares vacías como pozos sin fondo, lo miraban fijamente. —¿Qué… qué demonios?— Harry jadeó, el aliento atrapado en su garganta. Un terror helado lo envolvió, un miedo visceral que le heló la sangre. —Qué rayos…— Draco repitió, sus ojos fijos en la monstruosa criatura. El silencio se volvió denso, pesado, interrumpido solo por el latido frenético de sus corazones. De repente, un sonido desgarrador resonó en la noche, un lamento gutural, un chillido que parecía provenir del mismísimo infierno. —Oh, por Merlín…— exclamó Draco, su cuerpo rígido de terror. —Hay que cerrar las ventanas—dijo Harry, su voz apenas un susurro. Harry cerró las cortinas con manos temblorosas, luego aseguró las pesadas ventanas de madera. El silencio que siguió fue aún más aterrador, el eco del chillido resonando en sus oídos. —Eso es… salido del infierno,— expresó Draco, el pánico creciendo en su interior. —Tenemos que salir de aquí." —No, no, esa cosa está afuera; si salimos ahora, nos puede hacer algo—dijo Harry, su voz era tensa. —Lo vimos bien, demasiado bien. Era… una mariposa gigante, nos miraba a nosotros. Sabe que estamos aquí. ¿Estás seguro de lo que viste?. Draco asintió, incapaz de hablar, su rostro blanco como un lienzo. El terror lo había paralizado. —Vamos a quedarnos aquí, —dijo Harry en voz baja, veía los ojos grises de Draco llenos de un miedo profundo. —No saldremos, todo está cerrado. No entrará. Caminaron lentamente hacia la cama, evitando despertar a James. Al acostarse, bajo las sábanas, el silencio fue opresivo, roto solo por sus respiraciones entrecortadas. Draco estaba petrificado, Harry aterrorizado. Ambos sabían que la noche apenas comenzaba, y que la monstruosa mariposa, con sus ojos negros y fríos, los vigilaba desde la oscuridad. Un alarido desgarrador resonó en la noche. —¡Ahhh!—Ely se estampó contra la pared, un impacto brutal que presagiaba el horror en Tony y Gregory que veían cómo el cuerpo de la mujer se elevaba por el aire pegado a la pared . De las ruinas, un enjambre de mariposas, cientos, miles, se alzaron, envolviendo a la mujer en un torbellino de alas. Entonces, él horror tomó forma: una mariposa gigante, con una calavera de huesecillos como cabeza, surgió de la oscuridad. El terror, un abismo sin fondo, se apoderó de los dos hombres. Con la varita olvidada en sus manos, huyeron despavoridos, perseguidos por la plaga de mariposas nocturnas que les cubrían, les sofocaban, mientras el grito infernal de la criatura sobrenatural resonaba en sus oídos. Gregory fue elevado en el aire, un títere en manos de la muerte alada. —¡Ayuda! ¡Socorro! —, imploraba, su boca era invadida por las alas fibrosas que le desgarraban la lengua. El espanto se anidaba en su carne, en su alma. Tony corría, gritaba, su garganta estaba siendo desgarrada, sus fosas nasales sangrantes. Las mariposas le arañaban los oídos, lo empujaron al lago, y allí, la muerte lo esperaba en forma de cocodrilo. Unos dientes afilados como cuchillas se clavaron en su hombro, la fuerza brutal del animal lo arrastraba hacia las profundidades. —¡No!—, gritó, pero el cocodrilo lo soltó, arrojándolo a la superficie, donde un nuevo torbellino de mariposas lo elevó, mientras garras invisibles desgarraban su rostro. El grito de Gregory se unió al de Tony, un lamento de agonía que rasgaba el silencio de la noche. Sus cuerpos, destrozados, eran juguetes de la criatura infernal, víctimas de una muerte lenta y espantosa, devorados por las mariposas, sus almas perdidas en la oscuridad eterna. El terror se extendía, palpable, frío, envolviendo a la noche en su abrazo mortal. No sé, pero siento que ese Tony… Se lo recontra merece. 🤪 🤣🤣🤣🤣 🤣🤣🤣🤣Terminado este capítulo, nos vemos pronto en el siguiente. Les agradezco a las personas que leen esta belleza. En serio les agradezco por ver; estoy tratando también de entrar en Amor Yaoi, donde hay más personas que pueden leer mi historia. Ah, por cierto, estoy mejorando la escritura; quería poner los diálogos y rayas como en los libros se expresa. Así se puede hacer algo mejor y diferente. Adiós a todos.
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