Las llaves que no utilice

Femslash
R
En progreso
4
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Mini, escritos 114 páginas, 57.588 palabras, 21 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
4 Me gusta 5 Comentarios 1 Para la colección

Corte merecido

Ajustes
Hemos llegado, que me lleve el cielo si ha ocurrido alguna tragedia, universo, escucha mi plegaria, sé que merezco lo peor, pero sé que tú sabes que ella no, por favor déjame llegar y no encontrarme con una escena propia de tu infierno. Corrí con todas mis fuerzas incluso tropezándome con las escaleras, casi derribo la puerta de no ser porque Mauro la abrió; en eso me dirigí a mi habitación, estaba cerrada con llave, grite y grite esperando una respuesta que jamás me llego, hasta que Mauro hablo y fue entonces que mis dudas se despejaron. -Que paso?!! -Dile que se vaya -¡¡No me iré, quiero escucharte!! -... -Vamos abre la puerta, queremos ver que estas bien -Para qué? no me he roto saben, no soy una muñeca que se romperá solo porque le digan la verdad, soy una persona. -Eso lo sabemos, pero por lo menos déjanos entrar para hablar esto de frente -... -Que ocurrió? -Nada ocurrió, no ocurrió nada, solo te llame para que me ayudaras a sacar mis cosas -Si nada ocurrió entonces explícame esa llamada preguntando si podías quedarte en mi casa? Todo eso dicho entre sollozos y lágrimas- ¿EH? -Es que no quiero aprovecharme del señor esperanto mientras está en el hospital. -No lo estás haciendo, yo te quiero aquí -... -Mejor déjamelo a mí, entrare y la sacare -No pienso salir!! no soy una niña, no necesito que me saquen -Entonces porque no me hablas? ¿que he hecho yo? - que descarada soy -Nada... no has hecho absolutamente nada... -Salome!! - ¿Salome escucha, me llamaste llorando no? entonces déjame entrar únicamente a mi para asegurarme de que estas bien -...Lo hare cuando estes solo, no quiero que nadie más me vea -Porque, ¿qué paso? estas bien? -... -Salome? -Ya ni siquiera te contesta a ti, debio pasarle algo horrible -¡¡SALOME, SALOME CONTESTA!! -... -VOY A ROMPER EL CERROJO!! -... Mauro rompió el cerrojo de la puerta, no fue difícil pues este era algo viejo y estaba ya en sus últimos años. Cuando entramos vi una pintura horrible, un cuadro que perturbaría hasta el alma más ruin, si alguien más lo viese lo llamaría "La primavera ha muerto". Sabanas azules manchadas, ese maldito libro tirado en la esquina y seguramente cubierto de lágrimas, postrado en la pared como arma del delito. el piso marrón cubierto, una tijera verde en su mano derecha, una lampara rota seguramente por frustración, y Salome estaba... desmayada en la cama... con la muñeca ensangrentada, Mauro se congelo un segundo, mientras yo corría a ella para quitarle esa monstruosidad de la mano. Mauro finalmente soltó un grito desgarrador en medio del silencio sepulcral de la escena "¿qué es esto? ¿qué has hecho? ¿por qué?" aun escuchándolo suplicar y viendo las lágrimas, que no acostumbraba a ver en ese destruido semblante casi estoico que lo caracteriza, no me atrevía a decirle que todo en esa escena, todo lo que ocurría en lo que era mi habitación y que estaba a punto de compartir con ella, todo... era culpa mía. Cuando le dije que aún estaba viva por su pulso aun presente, nos apresuramos en darle primeros auxilios y llamar una ambulancia, la sostuve en mis brazos y ella despertó por un momento, pero en cuanto me vio intento apartarse de mi muy débilmente forcejeando y cayendo nuevamente al suelo, intente ayudarle a detener el sangrado pero ella solo se alejaba o me arañaba, sé que lo merezco pero aun así debería dejarme ayudarla y hacer algo bien para variar; la ambulancia finalmente había llegado y yo con suerte pude improvisar un torniquete en su muñeca para evitar que se desangrar. Mauro rápidamente la llevo abajo en cuanto llego la ambulancia. no nos dejaron subir con ella, pero Mauro se aseguró de seguirla lo más rápido posible en el auto. -PORQUE, PORQUE, QUE LE PASO, ¿COMO SIQUIERA SE LE OCURRIO HACER ALGO COMO ESTO? ¿QUE DEBIO HABER PASADO? – Mientras daba golpes al coche de toda la frustración de la escena. Todas preguntas validas, todas preguntas adecuadas, pero ninguna de esas preguntas cruzó la mente de esta agente responsable El seguía golpeando el auto frenéticamente, parecía intentar desahogarse con algo que no sintiera el dolor que había en su alma; es entendible, aunque sea falsa, es su esposa; mejor dicho, su mejor amiga en todo el mundo. -...-No podía decir nada, no tenía derecho alguno, solo apretar mis brazos y rascar mi muñeca hasta casi sacar sangre y rezar que todo el dolor y sufrimiento fuera traspasado a mí. Hubo un silencio en el que nos detuvimos en un semáforo por un instante, finalmente se había cansado de golpear y pisotear el coche, intento por un momento volver a su calma habitual, se sintió como estar en un muy merecido juicio, pero que, en vez de buscar culpa, intentaban sacármela: -Oye, ¿qué haces? no necesito que hagas eso ahora, te necesito aquí; necesitamos saber que le paso -Yo sé, que le paso -Que le paso? -Yo -Este no es momento de... -El libro que estaba en la esquina era mío, Salome debió haberlo encontrado y leído. en ese le comentaba todo lo que te comenté a ti, pero con todo lujo de detalle, desde mis reacciones y falta de emoción, hasta la indiferencia y falta alegría que habitaba en mi corazón -Aun así, eso no explica porque ocurrió esto, digo si ella gustaba de ti, ¿pero hacer esto? ella nunca lo hubiera hecho, ya le habían roto el corazón antes, pero esto es otra cosa -Se que no, pero… -Entonces deja de culparte solo a ti, la gente no hace cosas como estas solo por cosas como esas -Mauro mírame, no has notado que no estoy exaltada, que no me veo preocupada y que mi voz es neutral -Solo estas choqueada; cuando lleguemos al hospital, nos recibirán, la pondrán estable y hablaremos con ella, ¿ok? Por mucho que la hayas lastimado, seguramente debieron haber pasado muchas otras cosas para ser el detonante de esto. -… Seguimos en silencio hasta llegar al hospital, intente llamar al señor Medina, pero no contestaba, ya eran15 llamadas perdidas seguidas, le escribí a mi hermano para que fuera a ver, el también se horrorizo cuando le conté todo, pero se espanto mas al ver mi reacción “¿qué te pasa? Esto no se trata de ti ahora, en cuanto llegue resolveremos esto” eso tampoco me alteraba, estaba sentada en el pasillo al lado de la habitación mientras a mi lado estaba Mauro rezando de que esta solo fuera una pesadilla -Oye, se que sigues pensando que es tu culpa, pero no es así -No pienso eso; ahora pienso que pude haber hecho diferente -Eso es muy tarde ahora, mejor ayúdame a pensar que hacer después -Yo… no he sabido contestarme esa respuesta desde hace mucho -Escucha, se que no eres buena en eso, pero debes hacer un esfuerzo- Por mucho que lo diga me es imposible hacer eso; seguro son los nervios -Muy bien -Es usted el esposo de Salome Medina? -Si, si lo soy, ¿ella está bien? -Ella despertó, pero aun esta débil, estuvo a punto de no poder contarlo, ya puede visitarlo -Muy bien va… -Primero iré yo Verónica; ella seguramente nos rechace si entras tú, yo entrare y te avisare -Pero Mauro yo… -Se sensata, si no quiere hablar contigo ¿qué lograras forzándola? -Muy bien, pero me quedare aquí… -Bien. Mauro entro en la habitación con paso firme y la cabeza levantada, después de que cerro la puerta no pude escuchar nada, solo estaba yo, mis malditos pensamientos y mi cuerpo intentando mutilarse iniciando por la muñeca. Cada segundo que pasaba me rascaba más y más y más, si no hubiera gente pasando tal vez tendría el valor de atravesar esta carcaza que llamo piel y recibir el castigo que me corresponde Pasaron segundos, minutos, horas, no sabia que hora era, Benjamín no me llamaba y tampoco contestaba; mi padre estaba muy distanciado para llamarlo y no quiero molestar a mi madre con problemas que solo causaran que se preocupe de mas Finalmente, Mauro salió -Que paso? ¿Está bien? Me conto parte, y si, fue bastante como supuse -Es mi culpa verdad? -Ella quiere hablarte, logree convencerla, pero ten cuidado, después de eso no quiere volver a verte -Entiendo, acepto mi condena, pero sobre todo agradezco este último acto de misericordia -… Mauro no dijo nada más después de eso; “no hay nada que decir, soy culpable y punto, al contrario, soy afortunada de poder hablarles” entre al cuarto con la cabeza abajo, la mente fría y el corazón aun tranquilo pese a la calamidad que ha ocurrido. Cuando me acerque ella ni siquiera estaba volteada hacia mí, su cabeza miraba a un muro blanca, como si no hubiera una diferencia entre eso y yo -Salome yo -No es tu culpa, me pasaron muchas cosas aparte de ti, cosas incluso peores- su voz era merecidamente fría -Leíste mi diario? -Mi madre murió Verónica, mi padre está destrozado y no tengo a nadie más en este mundo; mi tío murió hace años y mis amigas no están en la ciudad ahora, como ves, tengo mayores problemas que tus desagradables mentiras y esta novela de romance barato -Pero, si incluso lo tiraste -Lo encontré por casualidad, mi padre me daba la noticia y buscaba un lugar donde escribir mis pensamientos como haces tu; hasta que vi que tipo de pensamientos tenias -Salome yo… -No quiero verte otra vez Verónica, si te hablo ahora es para evitar que te sientas culpable y hagas algo… si es que aun puedes sentirla -… -Eso pensé, mañana me iré de tu casa; borra mi teléfono, mi cara y cualquier recuerdo que tengas de mí, este teatro tuyo se acabo -Sirve decir que lo siento? -De verdad lo sientes? ¿Sabes lo que es eso? -…Por lo menos puedo verte una última vez? Salome se volteo con una mirada fija, fija, fría y vacía, su piel estaba pálida por la pérdida de sangre y su cabello se veía por primera vez seco y mal cuidado, era como si fuera un cadáver andante; solo me dirigió una última frase “¿ya me puedes dejar en paz? ¿O seguirás experimentando conmigo?” no dije nada más; tome su mirada como un signo de que no había nada de nosotras en ella, la entiendo, tampoco había algo de nosotras en mí, estamos iguales por primera vez. Mauro volvió a entrar y solo me dirigió una mirada de pena, no se de que se trataba su mirada, no paso nada que no mereciera, el juicio termino y la jueza dicto mi sentencia “Soledad, fría y dura soledad” Segui caminando, Benjamín me llamo, me dijo que se quedaría con el padre de Salome ya que el estaba en un estado de “coma consiente y necesitaba apoyo, así que se quedaría con él; pero que me llamara pronto” lo entendía, aunque también hubiera entendido si mentia y me ponía una excusa para no estar conmigo, ¿Quién querría? Seguía caminando, camine y camine, he incluso de tanto arañar mi brazo logre sangrar así sea una gota logre sacarme. finalmente, tenía sentido mi ser; el muerto viviente de mi ser finalmente cobraba sentido. Finalmente estaba donde merecía estar y tenía parte del castigo que me correspondía.
4 Me gusta 5 Comentarios 1 Para la colección