Despertar
28 de junio de 2026, 0:36
Ahí me encontraba yo, caminando hacia ningún lugar en particular como es costumbre ya, no siento mi cuerpo, mis pies llevan horas caminando sin dolerme o cansarme, fue tan largo mi momento de desconexión que el día y la noche se fusionaron en uno, las luces de la ciudad y del día no se me hicieron diferentes, la noche no era más que un momento fugaz que se ahogaba con el sol. Tan pronto halle una banca en el parque para ser tragada por el paisaje envolvente de alegría que suele llevar, aun sin tener esos libros que me trajeron aquí aun sigo pensando en que escribir, algo como: “destino, escúchame sé que por equivocarme tanto te llegue a aburrir, y que mi condición me esta llevando al fracaso, se que llueve en mi alma y mi corazón esta apagado, por que las luces de amor y esperanza ya se van, dulces luciérnagas que vienen y se van; pero sigo con la esperanza de mi pensamiento, porque su luz es tan candente de emoción”
Aún recuerdo que el sol era rojizo, pero estático aun así, las aves se refrescaban en un estanque cercano eran unas cinco más o menos y según lo que pude intuir es que estaba haciendo mucho calor ya que la gente a mi alrededor no paraba de repetirlo un numero incesante de veces (como si nunca hubieran vivido un día caluroso), esa banca en la que decidí sentarme era blanca, con tablas recién renovadas, metal pintado de rojo al lado de un roble rojizo, todo muy integro, al lado habían ancianos jugando juegos de mesa (ajedrez, damas, parques), me invitaron a jugar pero me negué lo más amable que pude, pero aun así uno de ellos me vio con claros ojos de lastima; estuve sentada por un buen tiempo, intentaron llamarme varias veces, pero no conteste ni una sola de ellas. No estaba dispuesta a tener cualquier clase de conversación en este momento (mi hermano me regañaría, mi madre se preocuparía, Mauro debe estar con Salome consolándola como se merece y, bueno él no tiene razones para llamarme nuevamente), no las necesitaba en este momento; lo que necesito ahora es… bueno… no es en realidad, pero seguramente no este en esas llamadas familiares.
- ¿Señorita, está bien? Mami mírala, está muy triste- Era un niño pequeño, con una camisa de elefante, pantalón rojo y zapatos amarillos; se parecía a Mauro de niño, pero con una nariz mas pequeña que de niño, su voz era chillona pero adorable, aun así
-Oh querido no molestes a la señorita; perdone mi hijo aun no tiene buenos modales- ella era una mujer esbelta, muy bien parecida y con una voz muy suave y tranquila
-No se preocupe, que edad tiene; se ve muy grande- no estoy exactamente triste, pero supongo que puede verse así desde afuera
-Solo 6 años- que linda edad para ser curioso
-Mami; mira, sus ojos, sus ojos son celestes- son mas bien un azul claro, pero lo dejare pasar
-Hijo, no señale a la gente; es de muy mala educación, eso es ofensivo
-No se preocupe; no me molesta en absoluto. Es un niño muy curioso
-Mami mira, su cabello brilla con el sol. Parece un ángel- se ve muy emocionado
-Eres muy amable pequeñín. ¿Cuál es tu nombre?
-Mario, Mario Mendoza Cuesta; ella es mi mami
-Eso veo, tu mami parece preocupada por ti, ¿porque no le das un cumplido a ella también?
-Oh, no es necesario hacer eso señorita
-Mami también es muy bonita; pero usted es un ángel señorita, ¿cómo se llama?
-Mi nombre es Verónica Esperanto Marcel y tú eres un niño muy encantador criado por una madre muy devota.
-Es usted muy amable, cielos; no solo es un ángel en apariencia, también es muy educada, siento vergüenza por la impertinencia de mi hijo
-No se altere por eso, no es más que la curiosidad de un niño, al contrario, debería alegrarse, el vio a una persona que parecía triste e intento animarla; tiene un niño muy bello señorita
-Oh, que amable es en verdad, me siento muy avergonzada
- ¿Vienen al parque muy seguido?
-No, hoy es mi casi cumpleaños
-Bueno feliz casi cumpleaños Mario
-Gracias, ¿por qué no sonríes Verónica? ¿Te sientes mal?
-Mario!!
-No te preocupes por mi Mario, yo estoy bien, es mi sonrisa la que aún no ha llegado
-OH!! Espera aquí; mami, espera aquí, ya vuelvo- El niño salió corriendo torpemente cerca del estanque donde se encontraba un campo de flores
-Pero adonde… oh, santo cielo, este niño
-Déjelo, es muy vivaz para detenerlo. Siéntese, estoy segura de que volverá pronto
-No puedo, se que no hay nada de que preocuparme, pero algo en mi pecho nació junto a el y me hace reaccionar a cualquier cosa que el haga y diga. Me hace reaccionar en cuanto no lo veo u oigo. - Suena familiar
-Jmmm, ya veo, no sabia que la crianza te hacia eso
-Hace mas que eso, me da un algo por lo que seguir cada día
-Enserio?
-antes de el estaba… perdida, desorienta… perdón, no debería aburrirte con eso
-No, de hecho, yo estoy en ese mismo camino; escucharte decir eso es… bueno algo reconfortarte
-Bueno, espero que puedas mejorar
-Cuál es tu secreto?
-Yo… no lo sé, de momento, Mario es el único que hace girar a mi mundo.
-Ya veo…- Ver a esta madre y a su bendición me hace sentir que aun existe una forma de salir de este pozo
-Mira Verónica, esto es para ti; ¿te gustan? - Tuve que fingir una sonrisa sincera lo más rápido en cuanto me dio un ramo de amapolas
-Me encantan; eres todo un caballero
-Mami, mira está sonriendo
-Así es querido, ahora ven, tu padre y tíos nos están esperando, vamos
-Adiós Ángel
-Adiós pequeñín, adiós… perdone no he preguntado su nombre
-Soy Graciela, mucho gusto Verónica; perdona irnos, pero este querubín tiene gente esperándolo
-No se preocupe, fue un placer hablar con ustedes
Tan pronto se fueron mi cabeza comenzó a idear centenares de ideas, una mas descabellada que la anterior. Todas ellas fuera de siquiera mi comprensión a como se me ocurren tales tonterías. Pero tal vez… (al final revise mi teléfono y estaba lleno de mensajes, y entre ellos estaban varios de Javier)