Lucifer permanecerá encadenado en el cráter de su caída durante 1000 años, un tiempo que en el infierno es mucho más tiempo que para los humanos. Pero al menos tiene a Paimon, el demonio más leal a él, para no dejar que se pudra en su miseria.
Gabriel es un ángel dedicado exclusivamente a su deber como mensajero divino y carece de interés en otras actividades o incluso otros ángeles. Al menos así esa antes de que el arcángel Miguel llegara a su vida.
En el cielo habitan los seres más perfectos creados por Dios, los ángeles, seres puros, que no meditan sobre el mal y solo disfrutan de sus días llenos de abundancia y alegría sin fin. Pero entre todos ellos destaca uno en particular, Lucifer, cuyo carisma y seguridad encandila a cualquiera que lo mire, incluso al siempre sereno Paimon.
Lucifer es un ángel arroganteen exceso, pero todavía muestra algo de lealtad al cielo, al menos hasta que empiza a desear a Miguel, aún cuando este a dejado claro que no desea tener ningún vínculo sentimental con él.
Lucifer permanecerá encadenado en el cráter de su caída durante 1000 años, un tiempo que en el infierno es mucho más tiempo que para los humanos. Pero al menos tiene a Paimon, el demonio más leal a él, para no dejar que se pudra en su miseria.
Miguel es el príncipe de los ángeles y está orgulloso de serlo, aunque después de la rebelión de Lucifer no se siente digno de ese puesto. Gabriel por su parte lo considera digno de al menos un descanso.
Antes de que Asmodeus se convirtiera en un demonio fue una vez un ángel, uno que amó al arcángel Rafael con todas sus fuerzas. Tanto, que ese amor se fue convirtiendo en un deseo de poseerlo.
Miguel no disfruta de contacto fisico pues le trae recuerdos de la guerra contra los ángeles rebeldes. Pero tras muchos milenios en pareja con Gabriel ha empezado a considerar dar el siguiente paso en su relación.